Estando sentado en mi oficina hace aproximadamente un mes y medio, me llegó un e-mail de un Reumatólogo en California bien posicionado en la escala jerárquica del American College of Rheumatology que iba dirigido a cientos de reumatólogos en el que se instaba a que abandonáramos el término “Enfermedad de Wegener”, y a cambio utilizáramos un nombre distinto que más parece un trabalenguas.
La razón: existen sospechas de que Friedrich Wegener, quien fue uno de los primeros en describir la enfermedad y en cuyo honor fue nombrada ésta grave dolencia crónica, realizó experimentos en humanos mientras era un oficial médico del partido nacional socialista (NAZI) en Alemania.
Los que me conocen saben de lo apegado que soy a las tradiciones, y lo propenso que soy a desafiar la autoridad y expresar mi opinión. Y con el debido respeto respondí vía e-mail a la junta directiva del American College of Rheumatology que su propuesta me parecía una completa idiotez.
La reacción no se hizo esperar. Siempre nos han dicho que en los EU hay tres temas que no se deben tratar en el lugar de trabajo: sexo, religión y política. Pues al no seguir esta sabia recomendación, me llegaron como 12 e-mails de unos colegas judíos que se sintieron profundamente ofendidos por mi “falta de sensibilidad hacia el holocausto judío” y mi reticencia a querer borrar de la faz de la tierra cualquier cosa que se relacionase con Hitler y su partido NAZI. A pesar de que intenté amablemente explicarles que no soy neonazi y que incluso alguna vez mi aguileña nariz fué suficiente para que un paciente me creyera judío y me empezara a hablar en hebreo, eso no aplacó su ira. Sus e-mails se fueron volviendo cada vez más y más agresivos e incongruentes, al punto que uno de ellos me preguntaba que si “el síndrome de Hitler existiera” yo utilizaría el término tan sólo porque el nombre ya estaba institucionalizado. Intenté entonces cordialmente contestarle con una versión en inglés de “si mi tío tuviera tetas sería mi tía” para hacerle caer en cuenta de la idiotez tan catedralicia que me estaba preguntando, pero no sé si creyó (o intuyó) que me estaba burlando de él y se enfureció aún más.
Luego traté de recordarles que así como los NAZIS habían experimentado en humanos, en la década de los 60s el gobierno americano (a través de médicos americanos), había también experimentado con pacientes psiquiátricos en Alabama y con cientos de Guatemaltecos inoculádonles la bacteria de la sífilis tan sólo para ver cuáles eran los efectos a largo plazo de la infección, y nunca les dieron tratamiento. Tan sólo trataba de hacerles ver que nadie podía tirar la primera piedra, y que si los alemanes tenían a su Friedrich Wegener y a su Hans Conrad Julius Reiter, los gringos también tenían por ahí a unos cuantos HP’s.
Finalmente en mi último e-mail, ya sin la mas mínima intención de ser políticamente correcto, los mandé a comerse un tarrado de mierda y no sin antes animarlos a que dejaran de vivir en el pasado.
Todo lo anterior es sólo para ilustrar que si bien entiendo que Hitler y amigos fueron de la peor escoria que ha dado la raza humana, no soy un fanático anti-NAZI ni nada parecido. De hecho, si hay algo a lo que le tengo realmente miedo (aparte de mi conocida ofidiofobia), es a los fanáticos. De cualquier tipo. Y eso en parte fué lo que me hizo perderle la paciencia a mis colegas fanático-israelíes.
Nada mas peligroso y fastidioso que un fanático. Con ellos no se puede razonar. Por más absurdas que puedan ser sus ideas, jamás podrán entender, escuchar o respetar la opinión contraria. Un fanático es un idiota que se jura tener una misión por cumplir: ya sea liberar el mundo, convertir a todos los seres humanos en testigos de Jehová, o destruír a todo aquel que no comparta sus ideas. Siempre tendrá una excusa, una tangente por la cual salirse o una falsa señal del más allá que lo obliga a proseguir con su cruzada.
Hoy en Colombia salió a la luz pública otro grupo de fanáticos (justo en Colombia, como si hicieran falta): unos “NAZIS criollos”. Una cantidad de culicagados entre 18 y 25 años que enarbolan el antisemitismo y que por alguna razón creen tener cabida en una rama de ese árbol geneálogico ario que promulgaba la limpieza racial y que despreciaba todo aquello que no fuese blanco puro. Se ha visto acaso algo más patético que un mestizo queriendo enarbolar las ideas de la pureza racial?
Se dicen educados, de estratos económicos altos, "antiizquierda y antiderecha" y dispuestos "a morir en las trincheras como todo buen social nacionalista" en caso de que les cierren sus espacios como ha ocurrido en otros países. "Nuestro movimiento es pacífico, pero no pacifista", advierten. Si claro. Eso mismo dicen las FARC, los paramilitares, y lo mismo decían el partido liberal y el conservador (cachiporros y godos) durante los años de la violencia.
Por si acaso algún día uno de estos desubicados colombianos se cruza con esta página, déjenme decirle lo siguiente: primero, ustedes no son blancos. Créanme, veo blancos todos los días, y ustedes definitivamente no lo son: sus fotos son bastante dicientes. Ustedes son unos mestizos claritos, si acaso. Segundo: por más que le hubiesen besado el culo a Hitler en los 30s y 40s, ustedes no hubiesen tenido entrada en el partido Nacional Socialista. Les hubiese tocado inventar el partido NAZI versión Chibcha (NAZICH), pero aún asi Hitler (al estilo de las palabras recientes de John Galiano) hubiese mandado a sus papás y a ustedes mismos a encabezar la fila de entrada a las cámaras de gas, así como lo hizo con los judíos, los negros, los eslavos y toda otra raza “impura” que terminó colándose a los campos de concentración.
De sólo imaginarme un NAZI tomando Mazamorra o a un agente de las SS pidiendo bananito para picarle a un ajiaco me da es risa. Siempre es que en nuestro país todos los días aparece un payaso distinto.
Sunday, April 24, 2011
Wednesday, April 6, 2011
Toreando Marranos
Como algunos de ustedes saben, producto de un absurdo "accidente" hace unos 3 meses, he estado con algunos problemas que me han tenido alejado de este blog. No sé si es pura casualidad, o producto del estrés, o si es por el medicamento que estoy tomando, pero ando con la actividad onírica alborotada. No sólo estoy soñando todas las noches (en realidad todos lo hacemos) sino que además me estoy acordando al levantarme de lo que soñé.
Lo que relato a continuación es un sueño que tuve hace 2 o 3 noches. No se preparen para un relato como los de Daniel Samper Ospina en su columna en semana, en los que se inventa unos sueños para al final tratar de hacernos reír con su sarcasmo político (se hace énfasis acá en la palabra "tratar" porque la verdad es que sus columnas, a salvo por algunas excepciones, dan grima); cabe, como mensaje preventivo, decir que Samper Ospina hace poco sacó un libro llamado "el club de los lagartos"; le hizo tanta propaganda en twitter que terminé comprándolo con la platica que me había dado mi cuñada de navidad, y ahora puedo decir que nunca había tenido un regalo de navidad tan pecueco. El libro es malo, desde la página 1 hasta la 234 (hasta ahí aguanté; ahora uso el libro como porta-vasos para evitar manchar mi mesa de noche); así que NO LO COMPREN, que en el Exito seguro que se consiguen porta-vasos más baratos (y divertidos)!!!
Volviendo al sueño en cuestión. Estaba en la plaza de toros de Manizales en una tarde cualquiera de ferias. Yo estaba en tendido 4. Estaba Juan Mora en el ruedo toreando un marranito negro. Era un marranito de unos 50 cms de alto, hagan de cuenta igualito a "Babe el cerdito valiente", pero versión niche. Entonces el marranito corría al encuentro con la capa y Juan Mora le hacía pases toreros: una chicuelina por aqui, una verónica por allá. Arte puro, pero en cámara lenta producto de la velocidad natural a la que puede correr un marrano. Así que el marranito corría a velocidad porcina (precisamente al estilo de "el cerdito valiente"), y el torero lo esperaba y le hacia el pase (desde ahí me di cuenta que tenía que ser un sueño porque Juan Mora era mas alto que el marranito).
Pero como bien sabemos, no existe tal cosa llamada "marrano de lidia". En consecuencia, los cerdos no están hechos para las corridas de toros, y como era de esperarse, éste se cansó. Normalmente cuando un toro se cansa simplemente saca la lengua y como ya no sirve para lo que lo trajeron, se hace candidato a su estoconazo. Pero al marranito no. Juan Mora se acercó y en un gesto compasivo empezó a darle aguita porque tenia sed. Primero le hacia un charquito de agua en el suelo del ruedo, pero ahí no le gustaba. Resultó salamero el cerdito. Entonces el gran Juan le empezo a dar agua con su propia mano y ahi si el marranito tomaba gustosamente, rehidratándose después de la ardua faena. Todos estuvimos de acuerdo en que pa' que matar al marrano y al final lo indultamos.
Sueño con final feliz? No necesariamente. O bueno, si ud es un antitaurino, tal vez si. Porque después vino la segunda parte.
Estando sentados en la plaza de toros, y como el marrano se cansó, pues ya no había bicho pa'torear. Y aunque en Manizales los toros de regalo están prohibidos, en mi sueño no lo estaban y el alcalde decidió que podía salir al ruedo un toro extra (habitualmente es el torero el que regala el toro, pero este era un sueño, así que no todo puede ser ajustado al reglamento taurino, y eso por no entrar a hablar mal del alcalde de Manizales que es también medio inepto).
Se ha dejado venir este TOROTE como de 600 kilos y puro músculo. Porcentaje de grasa corporal probablemente por debajo del 2%. Y cuando todos esperábamos que saliera de los corrales al ruedo por la puerta de los sustos, de repente lo veo al lado mio bajando por las escalinatas del tendido 4. Y llega a la barrera y de un saltito bastante elegante y medio "guey" (sería en realidad "gay" pero en español los extranjerismos se escriben como se pronuncian - ya es Catar y no Qatar-) se lanza al ruedo. Y ahí se armó Troya. Porque este toro además de ser una mole de puro músculo, corría en cámara rápida. Era como si tuviera un volador en donde sabemos. Y atropelló a cuanto torero y subalterno se atravezó. El primero que salió volando y cayó sobre la nuca fue precisamente el pobre Juan. Y de ahí siguió con los subalternos que en vez de ayudar corrían a esconderse al burladero. El problema es que por alguna razón, el toro cabía por el burladero y por tanto los subalternos tenían que salir corriendo por el otro lado del burladero.
En medio del caos total me desperté. La imagen viva de toreros y subalternos todos regados por el suelo del ruedo Manizalita, de un toro bajando las escalas y metiéndose a los burladeros y de Juan Mora haciéndole medias verónicas a un marrano me hicieron carcajear por un buen rato mientas le contaba a mi esposa detalladamente los pormenores del sueño; ella entretanto se reía y a la vez me miraba como "ud si sale con unas cosas muy raras".
Raras si. Pero es que ante un hueso como "el club de los lagartos", hasta una corrida de cerdos resulta entretenida.
Lo que relato a continuación es un sueño que tuve hace 2 o 3 noches. No se preparen para un relato como los de Daniel Samper Ospina en su columna en semana, en los que se inventa unos sueños para al final tratar de hacernos reír con su sarcasmo político (se hace énfasis acá en la palabra "tratar" porque la verdad es que sus columnas, a salvo por algunas excepciones, dan grima); cabe, como mensaje preventivo, decir que Samper Ospina hace poco sacó un libro llamado "el club de los lagartos"; le hizo tanta propaganda en twitter que terminé comprándolo con la platica que me había dado mi cuñada de navidad, y ahora puedo decir que nunca había tenido un regalo de navidad tan pecueco. El libro es malo, desde la página 1 hasta la 234 (hasta ahí aguanté; ahora uso el libro como porta-vasos para evitar manchar mi mesa de noche); así que NO LO COMPREN, que en el Exito seguro que se consiguen porta-vasos más baratos (y divertidos)!!!
Volviendo al sueño en cuestión. Estaba en la plaza de toros de Manizales en una tarde cualquiera de ferias. Yo estaba en tendido 4. Estaba Juan Mora en el ruedo toreando un marranito negro. Era un marranito de unos 50 cms de alto, hagan de cuenta igualito a "Babe el cerdito valiente", pero versión niche. Entonces el marranito corría al encuentro con la capa y Juan Mora le hacía pases toreros: una chicuelina por aqui, una verónica por allá. Arte puro, pero en cámara lenta producto de la velocidad natural a la que puede correr un marrano. Así que el marranito corría a velocidad porcina (precisamente al estilo de "el cerdito valiente"), y el torero lo esperaba y le hacia el pase (desde ahí me di cuenta que tenía que ser un sueño porque Juan Mora era mas alto que el marranito).
Pero como bien sabemos, no existe tal cosa llamada "marrano de lidia". En consecuencia, los cerdos no están hechos para las corridas de toros, y como era de esperarse, éste se cansó. Normalmente cuando un toro se cansa simplemente saca la lengua y como ya no sirve para lo que lo trajeron, se hace candidato a su estoconazo. Pero al marranito no. Juan Mora se acercó y en un gesto compasivo empezó a darle aguita porque tenia sed. Primero le hacia un charquito de agua en el suelo del ruedo, pero ahí no le gustaba. Resultó salamero el cerdito. Entonces el gran Juan le empezo a dar agua con su propia mano y ahi si el marranito tomaba gustosamente, rehidratándose después de la ardua faena. Todos estuvimos de acuerdo en que pa' que matar al marrano y al final lo indultamos.
Sueño con final feliz? No necesariamente. O bueno, si ud es un antitaurino, tal vez si. Porque después vino la segunda parte.
Estando sentados en la plaza de toros, y como el marrano se cansó, pues ya no había bicho pa'torear. Y aunque en Manizales los toros de regalo están prohibidos, en mi sueño no lo estaban y el alcalde decidió que podía salir al ruedo un toro extra (habitualmente es el torero el que regala el toro, pero este era un sueño, así que no todo puede ser ajustado al reglamento taurino, y eso por no entrar a hablar mal del alcalde de Manizales que es también medio inepto).
Se ha dejado venir este TOROTE como de 600 kilos y puro músculo. Porcentaje de grasa corporal probablemente por debajo del 2%. Y cuando todos esperábamos que saliera de los corrales al ruedo por la puerta de los sustos, de repente lo veo al lado mio bajando por las escalinatas del tendido 4. Y llega a la barrera y de un saltito bastante elegante y medio "guey" (sería en realidad "gay" pero en español los extranjerismos se escriben como se pronuncian - ya es Catar y no Qatar-) se lanza al ruedo. Y ahí se armó Troya. Porque este toro además de ser una mole de puro músculo, corría en cámara rápida. Era como si tuviera un volador en donde sabemos. Y atropelló a cuanto torero y subalterno se atravezó. El primero que salió volando y cayó sobre la nuca fue precisamente el pobre Juan. Y de ahí siguió con los subalternos que en vez de ayudar corrían a esconderse al burladero. El problema es que por alguna razón, el toro cabía por el burladero y por tanto los subalternos tenían que salir corriendo por el otro lado del burladero.
En medio del caos total me desperté. La imagen viva de toreros y subalternos todos regados por el suelo del ruedo Manizalita, de un toro bajando las escalas y metiéndose a los burladeros y de Juan Mora haciéndole medias verónicas a un marrano me hicieron carcajear por un buen rato mientas le contaba a mi esposa detalladamente los pormenores del sueño; ella entretanto se reía y a la vez me miraba como "ud si sale con unas cosas muy raras".
Raras si. Pero es que ante un hueso como "el club de los lagartos", hasta una corrida de cerdos resulta entretenida.
Tuesday, February 22, 2011
Me mamé de Kenji Orito.
Yo tenía la esperanza que la tara colectiva que padecemos los Colombianos estuviera mejorándose con el pasar de las generaciones. Esa tara que nos hace en verdad creer esa cantidad de pajazos mentales que nos meten por ahí. Que "tenemos el tercer himno nacional mas lindo del mundo", que "somos el segundo país mas feliz del planeta", o que "la mujer mejor vestida del mundo es Colombiana", y todo título cuestionable e inútil que nos adjudican por ahí.
La aparición en escena de un Colombo-Japonés llamado Kenji Orito Díaz me bajó de la nube. Vino a decir que éramos un país rico porque en Japón pagan 160.000 pesos por una Sandía en Agosto mientras en Colombia cuesta 5.000 pesos. Y que Colombia no es un país violento porque los borrachos se abrazan en navidad mientras en Japón los abrazos no existen (el sumo no es Japonés acaso?). Como dije alguna vez en una entrada anterior en este mismo blog: los Colombianos nos derretimos cuando un extranjero nos dice cosas bonitas, así sea mentira. Y como en este caso es un medio oji-rasgado que dice que el café Colombiano sólo le sabe bueno en Ciudad Bolívar (que según él es estrato 7), pues más fácil aún nos abrimos de patas.
Colombia es un país rico y Japón uno pobre, dice Kenji Orito. Aunque lo que viene a continuación es obvio, tomémonos el trabajo de mirar algunas cifras rápidamente:
El ingreso per cápita en Japón fue de 42.325 dólares (puesto 17 a nivel mundial) en el 2010, y el de Colombia fue de 6.220 dolares (puesto 75).
PIB según el FMI para el 2010: 5.390.897 millones de dólares para Japón (tercera economía del mundo) , Colombia aparece en un honroso puesto 34 con 283.109 millones de dólares.
"En Colombia se vive mejor que en Japón": a ver... Tasa de mortalidad infantil: Japón, 2.8%, Colombia 18.9% (cifas del 2009).
"Colombia no es un pais violento": En el 2002 Colombia ocupaba el primer puesto mundial en numero de muertes violentas: 724 por millón de habitantes. Japón: 2.4 por millón (creo que México ya nos desbancó en esto).
Conclusión: Se confunde Kenji Orito cuando dice que Colombia es mas rica que Japón, así tengamos más palos de guama por finca, o así un sancocho quede mejor si es hecho en fogón de leña que en microndas marca Sanyo. Es más o menos como cuando uno decía en el colegio que confunde la mierda con la pomada, una bola negra con una negra en bola, o un crepúsculo con un crespo en el *.
En una cosa tiene razón Kenji, y es que somos un país con mentalidad de pobre. Por eso el traqueto es el ídolo y no el hampón del barrio, por eso tenemos cantidades escandalosas de menores trabajando en las calles en vez de estar estudiando y por eso tenemos cifras de analfabetismo tan altas como del 8.5% en adultos. Por eso nos gusta la tal "malicia indigena", el "todo vale" y que "el vivo viva del bobo". Y por eso es que aplaudimos de pié a Kenji Orito a pesar de que vino y nos dijo que así estamos bien, con el pobrísimo argumento de que "es que acá es más chévere que allá". Es como cuando celebramos que la selección Colombia solo perdió 1-0 con España. Mentalidad de pobre.
Matemáticas simples: alguien que por favor le explique a Kenji Orito Díaz que es preferible tener con qué comprarse la sandía de 160.000 pesos, que tener que pedir rebaja de 5.000 a 3.000 pesos para comprar la misma sandía.
Así que como también dice el viejo y conocido refrán: Kenji Orito, a otro perro con ese hueso.
La aparición en escena de un Colombo-Japonés llamado Kenji Orito Díaz me bajó de la nube. Vino a decir que éramos un país rico porque en Japón pagan 160.000 pesos por una Sandía en Agosto mientras en Colombia cuesta 5.000 pesos. Y que Colombia no es un país violento porque los borrachos se abrazan en navidad mientras en Japón los abrazos no existen (el sumo no es Japonés acaso?). Como dije alguna vez en una entrada anterior en este mismo blog: los Colombianos nos derretimos cuando un extranjero nos dice cosas bonitas, así sea mentira. Y como en este caso es un medio oji-rasgado que dice que el café Colombiano sólo le sabe bueno en Ciudad Bolívar (que según él es estrato 7), pues más fácil aún nos abrimos de patas.
Colombia es un país rico y Japón uno pobre, dice Kenji Orito. Aunque lo que viene a continuación es obvio, tomémonos el trabajo de mirar algunas cifras rápidamente:
El ingreso per cápita en Japón fue de 42.325 dólares (puesto 17 a nivel mundial) en el 2010, y el de Colombia fue de 6.220 dolares (puesto 75).
PIB según el FMI para el 2010: 5.390.897 millones de dólares para Japón (tercera economía del mundo) , Colombia aparece en un honroso puesto 34 con 283.109 millones de dólares.
"En Colombia se vive mejor que en Japón": a ver... Tasa de mortalidad infantil: Japón, 2.8%, Colombia 18.9% (cifas del 2009).
"Colombia no es un pais violento": En el 2002 Colombia ocupaba el primer puesto mundial en numero de muertes violentas: 724 por millón de habitantes. Japón: 2.4 por millón (creo que México ya nos desbancó en esto).
Conclusión: Se confunde Kenji Orito cuando dice que Colombia es mas rica que Japón, así tengamos más palos de guama por finca, o así un sancocho quede mejor si es hecho en fogón de leña que en microndas marca Sanyo. Es más o menos como cuando uno decía en el colegio que confunde la mierda con la pomada, una bola negra con una negra en bola, o un crepúsculo con un crespo en el *.
En una cosa tiene razón Kenji, y es que somos un país con mentalidad de pobre. Por eso el traqueto es el ídolo y no el hampón del barrio, por eso tenemos cantidades escandalosas de menores trabajando en las calles en vez de estar estudiando y por eso tenemos cifras de analfabetismo tan altas como del 8.5% en adultos. Por eso nos gusta la tal "malicia indigena", el "todo vale" y que "el vivo viva del bobo". Y por eso es que aplaudimos de pié a Kenji Orito a pesar de que vino y nos dijo que así estamos bien, con el pobrísimo argumento de que "es que acá es más chévere que allá". Es como cuando celebramos que la selección Colombia solo perdió 1-0 con España. Mentalidad de pobre.
Matemáticas simples: alguien que por favor le explique a Kenji Orito Díaz que es preferible tener con qué comprarse la sandía de 160.000 pesos, que tener que pedir rebaja de 5.000 a 3.000 pesos para comprar la misma sandía.
Así que como también dice el viejo y conocido refrán: Kenji Orito, a otro perro con ese hueso.
Sunday, December 19, 2010
Once Caldas Campeón 2010 y Homenaje a Darío Gómez !!!
Cuando uno ha estado en la cochina y le ha tocado vivir los momentos duros, estos momentos dulces se disfrutan aún mas. Y cuando el Once Caldas estuvo en la cochina, yo estuve ahI. A mi me tocaron esos momentos.
Recuerdo vívidamente las noches que pasé sentado en las frías gradas de "lateral" aguantando esas gélidas y lluviosas noches Manizaleñas y viendo esos "entretenidos” Cristal Caldas - Unión Magdalena que terminaban 0-0, donde el viento frío se le metía a uno por el "bluyín" y de ahi le llegaba a uno hasta los huesos. Estaba yo en mi plena adolescencia, y el programa era chupar frío, mojarse, y disfrutar el “clásico” entre el 13o y el 14o de la tabla (el campeonato tenia 14 equipos en ese entonces). Cuando eso no teníamos el elegante estadio Palogrande, sino que teníamos un cuchitril llamado Fernando Londoño Londoño, que tenía tres tribunas (Oriental, Occidental y Sur, porque lo que ahora es Norte era un barranco lleno de pasto largo y culebras, que lindaba por detrás con la estación del cuerpo de bomberos en cuyo techo podía uno ver a los bomberos sentados gorriando partido).
Recuerdo a un triplehijueputa hincha del DIM que una vez se nos metió en lateral general, pañoleta roja y azul en la cabeza, bandera grandota, camiseta roja, que se sentó en la primera fila. Se paraba, se volteaba y miraba a toda la tribuna (seríamos maximo 30 valientes que desafiamos el frío) y se deleitó cantándonos en la cara los 4 goles que nos hicieron esa noche.
Eramos tan malos que hasta mi amigo Miguel Molano, hincha furibundo blanco y ahora miembro de la barra Fidelidad Blanca, por un tiempo decidió hacerse hincha del América (sea la oportunidad para echárselo en cara una vez más) y por más de una década nos reíamos del chiste futbolístico de la época, que era imaginarnos “el día que el Caldas juegue la libertadores”.
Y qué decir del desfile de patrocinios cada 2 o 3 años, producto de ser un equipo de media tabla para abajo cuyo máxima aspiración podia ser llegar al octogonal. Me tocó ver el nombre del equipo manoseado por las empresas patrocinadoras, poniéndole nombres como Cristal Caldas, luego Varta Caldas, algunas vez Once Caldas Leona, Once Caldas Postobón, y el que mas me humillaba de todos, el "Once Phillips"; este en particular lo odiaba porque había un par de chichipatos en la Universidad que le cambiaron el nombre y siempre me preguntaban por el "Once Sífilis".
Por eso hoy en día, cuando estamos en los dulces, puedo decir que yo si soy hincha del Caldas, de los de verdad y no de esos que sólo aparecieron cuando empezamos a ganar cosas. A mi me tocaron los JJ Torres, Henry Alape, Juancho Muentes, Farid Perchy, Oswaldo “la Sombra Duran”, y otra lista interminable de árboles que arrastraron sus raices por nuestro gramado.
Por eso he disfrtuado tanto estos últimos 10 años. Por eso fue imposible contener las lágrimas con el gol de Galván al Junior en la final de el 2003, que acabó con la sequía de 53 años sin títulos. Por eso sigo diciendo que futbolísticamente hablando, puedo morir tranquilo desde que vi dar la vuelta olímpica en la libertadores en el 2004. Y por eso, títulos como el que celebramos hoy ya los recibo con el orgullo de poder decir que somos el equipo de la última década en Colombia. Ya nadie se atreve a preguntarme por “el Sífilis”.
Pero también, desde que tengo memoria, hay personajes que han estado allí, firmes al lado del equipo en sus momentos más oscuros. Incluso desde mucho antes que yo. Y si a mi me tocó comer de la que sabemos (figurativamente hablando, porque mal que bien uds mis amigos saben que yo soy alérgico a sufrir) ellos si han comido mierda de verdad por acompañar y defender los colores del equipo. Uno de ellos es Darío Gómez (y no me refiero al cantante) que en cada partido lo vemos con su vestido blanco con bolsillos verdes y rojos, y que a sus 73 años aún lo vemos cargando esas banderas inmensas y corriendo a lo largo de la gramilla, besando su crucifijo dando gracias al Dios blanco que está en los cielos, y siempre apoyando a su equipo del alma. A nuestro equipo del alma. Va esta nota por tanto, también como un sencillo reconocimiento para el “loco” Dario, celador de profesión, Caldista de corazón, el hincha constante, el eterno, el hincha que sin duda tiene la sangre mas blanca que todos los demás.
Gracias, "loco".
Recuerdo vívidamente las noches que pasé sentado en las frías gradas de "lateral" aguantando esas gélidas y lluviosas noches Manizaleñas y viendo esos "entretenidos” Cristal Caldas - Unión Magdalena que terminaban 0-0, donde el viento frío se le metía a uno por el "bluyín" y de ahi le llegaba a uno hasta los huesos. Estaba yo en mi plena adolescencia, y el programa era chupar frío, mojarse, y disfrutar el “clásico” entre el 13o y el 14o de la tabla (el campeonato tenia 14 equipos en ese entonces). Cuando eso no teníamos el elegante estadio Palogrande, sino que teníamos un cuchitril llamado Fernando Londoño Londoño, que tenía tres tribunas (Oriental, Occidental y Sur, porque lo que ahora es Norte era un barranco lleno de pasto largo y culebras, que lindaba por detrás con la estación del cuerpo de bomberos en cuyo techo podía uno ver a los bomberos sentados gorriando partido).
Recuerdo a un triplehijueputa hincha del DIM que una vez se nos metió en lateral general, pañoleta roja y azul en la cabeza, bandera grandota, camiseta roja, que se sentó en la primera fila. Se paraba, se volteaba y miraba a toda la tribuna (seríamos maximo 30 valientes que desafiamos el frío) y se deleitó cantándonos en la cara los 4 goles que nos hicieron esa noche.
Eramos tan malos que hasta mi amigo Miguel Molano, hincha furibundo blanco y ahora miembro de la barra Fidelidad Blanca, por un tiempo decidió hacerse hincha del América (sea la oportunidad para echárselo en cara una vez más) y por más de una década nos reíamos del chiste futbolístico de la época, que era imaginarnos “el día que el Caldas juegue la libertadores”.
Y qué decir del desfile de patrocinios cada 2 o 3 años, producto de ser un equipo de media tabla para abajo cuyo máxima aspiración podia ser llegar al octogonal. Me tocó ver el nombre del equipo manoseado por las empresas patrocinadoras, poniéndole nombres como Cristal Caldas, luego Varta Caldas, algunas vez Once Caldas Leona, Once Caldas Postobón, y el que mas me humillaba de todos, el "Once Phillips"; este en particular lo odiaba porque había un par de chichipatos en la Universidad que le cambiaron el nombre y siempre me preguntaban por el "Once Sífilis".
Por eso hoy en día, cuando estamos en los dulces, puedo decir que yo si soy hincha del Caldas, de los de verdad y no de esos que sólo aparecieron cuando empezamos a ganar cosas. A mi me tocaron los JJ Torres, Henry Alape, Juancho Muentes, Farid Perchy, Oswaldo “la Sombra Duran”, y otra lista interminable de árboles que arrastraron sus raices por nuestro gramado.
Por eso he disfrtuado tanto estos últimos 10 años. Por eso fue imposible contener las lágrimas con el gol de Galván al Junior en la final de el 2003, que acabó con la sequía de 53 años sin títulos. Por eso sigo diciendo que futbolísticamente hablando, puedo morir tranquilo desde que vi dar la vuelta olímpica en la libertadores en el 2004. Y por eso, títulos como el que celebramos hoy ya los recibo con el orgullo de poder decir que somos el equipo de la última década en Colombia. Ya nadie se atreve a preguntarme por “el Sífilis”.
Pero también, desde que tengo memoria, hay personajes que han estado allí, firmes al lado del equipo en sus momentos más oscuros. Incluso desde mucho antes que yo. Y si a mi me tocó comer de la que sabemos (figurativamente hablando, porque mal que bien uds mis amigos saben que yo soy alérgico a sufrir) ellos si han comido mierda de verdad por acompañar y defender los colores del equipo. Uno de ellos es Darío Gómez (y no me refiero al cantante) que en cada partido lo vemos con su vestido blanco con bolsillos verdes y rojos, y que a sus 73 años aún lo vemos cargando esas banderas inmensas y corriendo a lo largo de la gramilla, besando su crucifijo dando gracias al Dios blanco que está en los cielos, y siempre apoyando a su equipo del alma. A nuestro equipo del alma. Va esta nota por tanto, también como un sencillo reconocimiento para el “loco” Dario, celador de profesión, Caldista de corazón, el hincha constante, el eterno, el hincha que sin duda tiene la sangre mas blanca que todos los demás.
Gracias, "loco".
Wednesday, December 15, 2010
Caldas y Tolima no son la identidad del futbol Colombiano.
El fútbol Colombiano está postrado hace rato. Nuestra selección es irrelevante. Nuestros clubes hace rato no ganan nada. Somos el nuevo Perú del continente. Un fútbol que vive de la remota gloria lograda por una aventajada generación de futbolistas que envejeció y no dejó herederos.
El cuento que nos metían Maturana y Hernán Darío Gómez resultó falso. Y a ese cuentico, con la ayuda de unos cuantos periodistas de bolsillo, le pusieron un nombre: “la identidad del futbol Colombiano”. Con esa “identidad” (según ellos) nos llevaron a tres mundiales y ganaron una Libertadores (entre otras, polémica la forma en que la ganaron por los rumores de amenazas y compras de arbitros desde Medellín).
Tanto nos creímos el cuento que ese era el camino que aseguraba el éxito, que todos los equipos empezaron a contratar técnicos que interpretaban la ‘nueva identidad”. Eso se convirtió en escampadero y garantía de trabajo,si se hacia parte de la rosca. Y nombres como los de Luis Fernando Suárez, Juan José Peláez, Barrabás Gómez, Santiago “sachi” Escobar, Javier Alvarez, Diego E. Umaña, “Piscis” Restrepo, Hernán Darío Herrera y Pedro Sarmiento empezaron a pasearse por todos los equipos del pais. Intercambian equipos como intercambiando laminitas para el album del mundial. Escobar pasa por Nacional, el DIM, Once Caldas, Deportivo Cali, Junior, y detrás viene uno de los demás recogiendo el puesto que el va dejando. Y el va a un puesto que alguno de los demás dejó. Y así todos los 18 equipos terminan jugando con “nuestra identidad”. Y por ahí derecho perdiendo todo en el ámbito internacional.
El problema es que esa escuela nos tiene ya casi 10 años sin ganar nada, y los últimos 3 mundiales sólo los hemos visto por televisión. Lo que era un fútbol “novedoso” al final de los 80 se convirtió en un fútbol soso y predecible, fácilmente contrarrestable ya. El “toque toque”, jugar al “bobito”, el “achicar cuando defiendes y abrir cuando atacas” y el imaginarse que las porterías están en las laterales en vez de los extremos, ya no funciona. Incluso el único título de los úlitmos 10 años, que es el de Luis Fernando Montoya en la Copa Libertadores del 2004 con el por siempre eternamente glorioso Once Caldas, fué logrado con un fútbol que no hacía parte de nuestra “identidad”.
Por eso la llegada de Juan Carlos Osorio y Hernán Torres con sus equipos a la final de este torneo es importante. Son dos técnicos que practican un fútbol que no hace parte de la identidad. Redescubireron que en Colombia las porterías también están situadas en los extremos del campo de juego (como en el resto del mundo) y juegan vertical (como en el resto del mundo). Atacan y utilizan la velocidad como herramienta (tal como en el resto del mundo), y no necesitan del “10 que te haga la pausa en el medio”.
Estábamos en mora de que alguien nos mostrara lo que todos sospechábamos, y es que las cosas se pueden hacer de manera distinta, y que así también se puede ganar (o mejor dicho si se puede ganar, porque con la otra forma ya no). Que lo de afuera y lo diferente sirve y funciona.
Este podría ser un punto de quiebre importante. Obviamente, en un país donde no le hacen mantenimiento al Canal del Dique y dejan inundar medio departamento del Atlántico (el Katrina Criollo), o donde dejan montar un lavadero de carros y dejan que la montaña subyacente se le venga encima a un barrio a pesar de que la tragedia estaba anunciada, creer que nuestros dirigentes van a tener la visión y diligencia necesaria para tomar las medidas adecuadas es de ilusos.
Ya perdimos hoy el primer partido en Ibagué. Obviamente quiero que el Caldas gane y tengo fé que en Manizales les volteamos la torta a los Tolimenses. Ya la junta directiva del Caldas dijo que Osorio sigue porque "demostró que tiene cosas importantes que ofrecerle al fútbol Colombiano". Si esas palabras son serias y se ajustan al pensar de los directivos (independientemente de quien levante la Copa ya que ambos serían justos campeones), entonces creo que de ésta ya salió ganando el fútbol Colombiano.
El cuento que nos metían Maturana y Hernán Darío Gómez resultó falso. Y a ese cuentico, con la ayuda de unos cuantos periodistas de bolsillo, le pusieron un nombre: “la identidad del futbol Colombiano”. Con esa “identidad” (según ellos) nos llevaron a tres mundiales y ganaron una Libertadores (entre otras, polémica la forma en que la ganaron por los rumores de amenazas y compras de arbitros desde Medellín).
Tanto nos creímos el cuento que ese era el camino que aseguraba el éxito, que todos los equipos empezaron a contratar técnicos que interpretaban la ‘nueva identidad”. Eso se convirtió en escampadero y garantía de trabajo,si se hacia parte de la rosca. Y nombres como los de Luis Fernando Suárez, Juan José Peláez, Barrabás Gómez, Santiago “sachi” Escobar, Javier Alvarez, Diego E. Umaña, “Piscis” Restrepo, Hernán Darío Herrera y Pedro Sarmiento empezaron a pasearse por todos los equipos del pais. Intercambian equipos como intercambiando laminitas para el album del mundial. Escobar pasa por Nacional, el DIM, Once Caldas, Deportivo Cali, Junior, y detrás viene uno de los demás recogiendo el puesto que el va dejando. Y el va a un puesto que alguno de los demás dejó. Y así todos los 18 equipos terminan jugando con “nuestra identidad”. Y por ahí derecho perdiendo todo en el ámbito internacional.
El problema es que esa escuela nos tiene ya casi 10 años sin ganar nada, y los últimos 3 mundiales sólo los hemos visto por televisión. Lo que era un fútbol “novedoso” al final de los 80 se convirtió en un fútbol soso y predecible, fácilmente contrarrestable ya. El “toque toque”, jugar al “bobito”, el “achicar cuando defiendes y abrir cuando atacas” y el imaginarse que las porterías están en las laterales en vez de los extremos, ya no funciona. Incluso el único título de los úlitmos 10 años, que es el de Luis Fernando Montoya en la Copa Libertadores del 2004 con el por siempre eternamente glorioso Once Caldas, fué logrado con un fútbol que no hacía parte de nuestra “identidad”.
Por eso la llegada de Juan Carlos Osorio y Hernán Torres con sus equipos a la final de este torneo es importante. Son dos técnicos que practican un fútbol que no hace parte de la identidad. Redescubireron que en Colombia las porterías también están situadas en los extremos del campo de juego (como en el resto del mundo) y juegan vertical (como en el resto del mundo). Atacan y utilizan la velocidad como herramienta (tal como en el resto del mundo), y no necesitan del “10 que te haga la pausa en el medio”.
Estábamos en mora de que alguien nos mostrara lo que todos sospechábamos, y es que las cosas se pueden hacer de manera distinta, y que así también se puede ganar (o mejor dicho si se puede ganar, porque con la otra forma ya no). Que lo de afuera y lo diferente sirve y funciona.
Este podría ser un punto de quiebre importante. Obviamente, en un país donde no le hacen mantenimiento al Canal del Dique y dejan inundar medio departamento del Atlántico (el Katrina Criollo), o donde dejan montar un lavadero de carros y dejan que la montaña subyacente se le venga encima a un barrio a pesar de que la tragedia estaba anunciada, creer que nuestros dirigentes van a tener la visión y diligencia necesaria para tomar las medidas adecuadas es de ilusos.
Ya perdimos hoy el primer partido en Ibagué. Obviamente quiero que el Caldas gane y tengo fé que en Manizales les volteamos la torta a los Tolimenses. Ya la junta directiva del Caldas dijo que Osorio sigue porque "demostró que tiene cosas importantes que ofrecerle al fútbol Colombiano". Si esas palabras son serias y se ajustan al pensar de los directivos (independientemente de quien levante la Copa ya que ambos serían justos campeones), entonces creo que de ésta ya salió ganando el fútbol Colombiano.
Saturday, December 4, 2010
Historia de una viuda con un ojo de vidrio.
Hace unos 3 meses me llegó una paciente a consulta. No era la primera vez que venía. Le había diagnositicado una artritis reumatoidea unos meses atrás y su respuesta al tratamiento habia sido el esperado.
Cuando uno tiene pacientes con dolor crónico y finalmente les logra mejorar la calidad de vida, cada vez que regresan a control se ven mas relajados, rozagantes. Sinembargo en esta ocasión era evidente que algo no estaba bien: se veía desencajada, cansada. No había que ser un experto en comportameinto humano para saber que algo pasaba.
Doctor, vengo del hospital, me dijo. “Pasé toda la noche en vela. A mi esposo ayer en la tarde le dió un derrame cerebral, está hospitalizado en la unidad de cuidados intensivos, inconsciente, entubado y con respiración artificial”.
- Que dicen los médicos? le pregunté, aunque mentalmente yo ya hacía cuentas que al tipo no le quedaban mas de 72 horas en este mundo.
- Nada todavía, me dijo. Pronóstico reservado.
- Pobre señora, pensé. Los estudios han demostrado repetidamente que no hay stress más severo en la vida del ser humano que la pérdida de su pareja. Por ello cada que un paciente me dice que enviudó o que su pareja acaba de ser diagnositicado(a) con una enfermedad terminal a mi se me arruga el mango.
Seguimos la consulta, y al final le hice su prescripción, le dí las recomendaciones del caso para su artritis, y obviamente le expresé mis deseos de un buen desenlace para ella y su esposo, aún sabiendo que la cosa no iba a terminar bien.
Esta pasada semana regresó a su control. Desde que vi su nombre en la lista de pacientes para ese día, me preparé para una consulta con una mujer que iba a estar de luto. Llegó la hora, golpeé la puerta del cuarto, entré y ahí estaba esperándome sentada.
Es una mujer de unos 63 años, que aparenta más o menos esa misma edad. De apellido y descendencia Holandesa. Habla inglés con un acento que revela su origen Europeo. Una obesidad leve. Piel blanca, y el ojo derecho moderadamente protruido respecto al izquierdo. Hasta el más despalomado puede rápidamente darse cuenta que tiene un ojo de vidrio. Pelo moderadamente encanecido. Me esperaba sentada en la silla, manos en el regazo, pantalón gris oscuro, blusa negra, saco negro. Zapatos del color de la blusa y cadena de plata colgado al cuello, con un Cristo también de plata que se posaba sobre el fondo negro de la blusa.
Obviamente está de luto, pensé. Por regla general, en estos casos empiezo consolando a la paciente, luego paso a la parte propia de la consulta, y al final aprovecho para de nuevo consolar, expresar mi solidaridad, y finalmente decir algo que le pueda levantar un poco el ánimo a la paciente. No sé si funcione, pero siento que es algo que debo hacer.
- Buenos días Doña fulanita de tal. Como está?
-Buenos días Doctor. Bien muchas gracias.
- Cómo vamos? La última vez que estuvo ud acá a su esposo acababan de hospitalizarlo.
- Si Doctor. Murió 3 días más tarde.
- Lo siento mucho, le dije. Y usted como está con todo esto?
Hubo una pausa. Aunque de pocos segundos, fue lo suficientemente larga para alcanzar a autoreprocharme por hacerle una pregunta que podría pasar por estúpida.
Me miró y para mi sorpresa, cuando menos pensé ya tenía dibujada su sonrisa de oreja a oreja y abría los ojos con grado tal de excitación que ese ojo de vidrio tiene que estar muy bien pegado porque de lo contrario se hubiese soltado y habría salido rebotando por el piso.
- Estoy Feliz!!! - me dijo (de hecho casi gritaba)-. No puedo estar mejor !!
- Excuse me?
- No sabe cuanto he descansado desde que se murió hace tres meses. Que descanso!!! Estuve 36 años con este hombre que me hizo la vida miserable. Era mujeriego, me trataba mal. Me tenía enferma con tanto estrés. Estaba acabando conmigo. No puedo creer que se haya muerto antes que yo (“I outlived him” fueron sus palabras exactas, las cuales repetía con un tonito como medio triunfal). Estoy feliz !!!
- Really?
- Estoy yendo al gimnasio todos los días, he perdido ya 20 libras, me siento más saludable y con más ganas de tratarme esta artritis. Ya estoy de nuevo empezando a pintar. Yo era artista cuando me vine de Holanda pero había tenido que dejar de practicar la pintura sólo por complacerlo a él.
El resto de la consulta se fué en ella describiéndome sus intenciones de ahora sí disfrutar la vida que nunca pudo por culpa del abusivo de su difunto esposo y mis esfuerzos por no soltar una risa inapropiada ante el giro tan inesperado que tomó la consulta.
Hoy me fuí sin dejarles conclusiones. Que cada uno saque las suyas.
Cuando uno tiene pacientes con dolor crónico y finalmente les logra mejorar la calidad de vida, cada vez que regresan a control se ven mas relajados, rozagantes. Sinembargo en esta ocasión era evidente que algo no estaba bien: se veía desencajada, cansada. No había que ser un experto en comportameinto humano para saber que algo pasaba.
Doctor, vengo del hospital, me dijo. “Pasé toda la noche en vela. A mi esposo ayer en la tarde le dió un derrame cerebral, está hospitalizado en la unidad de cuidados intensivos, inconsciente, entubado y con respiración artificial”.
- Que dicen los médicos? le pregunté, aunque mentalmente yo ya hacía cuentas que al tipo no le quedaban mas de 72 horas en este mundo.
- Nada todavía, me dijo. Pronóstico reservado.
- Pobre señora, pensé. Los estudios han demostrado repetidamente que no hay stress más severo en la vida del ser humano que la pérdida de su pareja. Por ello cada que un paciente me dice que enviudó o que su pareja acaba de ser diagnositicado(a) con una enfermedad terminal a mi se me arruga el mango.
Seguimos la consulta, y al final le hice su prescripción, le dí las recomendaciones del caso para su artritis, y obviamente le expresé mis deseos de un buen desenlace para ella y su esposo, aún sabiendo que la cosa no iba a terminar bien.
Esta pasada semana regresó a su control. Desde que vi su nombre en la lista de pacientes para ese día, me preparé para una consulta con una mujer que iba a estar de luto. Llegó la hora, golpeé la puerta del cuarto, entré y ahí estaba esperándome sentada.
Es una mujer de unos 63 años, que aparenta más o menos esa misma edad. De apellido y descendencia Holandesa. Habla inglés con un acento que revela su origen Europeo. Una obesidad leve. Piel blanca, y el ojo derecho moderadamente protruido respecto al izquierdo. Hasta el más despalomado puede rápidamente darse cuenta que tiene un ojo de vidrio. Pelo moderadamente encanecido. Me esperaba sentada en la silla, manos en el regazo, pantalón gris oscuro, blusa negra, saco negro. Zapatos del color de la blusa y cadena de plata colgado al cuello, con un Cristo también de plata que se posaba sobre el fondo negro de la blusa.
Obviamente está de luto, pensé. Por regla general, en estos casos empiezo consolando a la paciente, luego paso a la parte propia de la consulta, y al final aprovecho para de nuevo consolar, expresar mi solidaridad, y finalmente decir algo que le pueda levantar un poco el ánimo a la paciente. No sé si funcione, pero siento que es algo que debo hacer.
- Buenos días Doña fulanita de tal. Como está?
-Buenos días Doctor. Bien muchas gracias.
- Cómo vamos? La última vez que estuvo ud acá a su esposo acababan de hospitalizarlo.
- Si Doctor. Murió 3 días más tarde.
- Lo siento mucho, le dije. Y usted como está con todo esto?
Hubo una pausa. Aunque de pocos segundos, fue lo suficientemente larga para alcanzar a autoreprocharme por hacerle una pregunta que podría pasar por estúpida.
Me miró y para mi sorpresa, cuando menos pensé ya tenía dibujada su sonrisa de oreja a oreja y abría los ojos con grado tal de excitación que ese ojo de vidrio tiene que estar muy bien pegado porque de lo contrario se hubiese soltado y habría salido rebotando por el piso.
- Estoy Feliz!!! - me dijo (de hecho casi gritaba)-. No puedo estar mejor !!
- Excuse me?
- No sabe cuanto he descansado desde que se murió hace tres meses. Que descanso!!! Estuve 36 años con este hombre que me hizo la vida miserable. Era mujeriego, me trataba mal. Me tenía enferma con tanto estrés. Estaba acabando conmigo. No puedo creer que se haya muerto antes que yo (“I outlived him” fueron sus palabras exactas, las cuales repetía con un tonito como medio triunfal). Estoy feliz !!!
- Really?
- Estoy yendo al gimnasio todos los días, he perdido ya 20 libras, me siento más saludable y con más ganas de tratarme esta artritis. Ya estoy de nuevo empezando a pintar. Yo era artista cuando me vine de Holanda pero había tenido que dejar de practicar la pintura sólo por complacerlo a él.
El resto de la consulta se fué en ella describiéndome sus intenciones de ahora sí disfrutar la vida que nunca pudo por culpa del abusivo de su difunto esposo y mis esfuerzos por no soltar una risa inapropiada ante el giro tan inesperado que tomó la consulta.
Hoy me fuí sin dejarles conclusiones. Que cada uno saque las suyas.
Sunday, November 14, 2010
De Ciáticas, Brassieres, y otros demonios...
Medio cursi el final del anterior post. Esa noche aún tenia los estragos emocionales del viaje a Cartagena y tenía la nostalgia en su pico mas alto. Asi que tengo disculpa.
Qué ciudad tan vieja (y bella) es Cartagena. Quisiéramos todos envejecer tan dignamente. Y es que no es sólo cuestión de arrugas, cabezas peladas, abdómenes en delantal o del incómodo "colon irritable". Por mas "abercrombies" o "aeropostales" que nos echemos encima, el efecto calendario es implacable. Recuerdo que cuando estaba en el colegio y veía a los adultos (léase nuestros papás) me hacía una promesa: que yo no iba a envejecer. Me prometía que aunque me pasaran los años, yo sería un adulto chévere: amigo de la juventud y sus modas, incluídas fachas, música, bailes y etc. Yo no iba a ser uno de esos tiestos viejos que se iban a quedar rezagados. La vetustez no sería cosa mía.
Pues obviamente no me “autocumplí” mi promesa... no sólo resulté siendo el más beato de todos mis amigos, sino que además soy poco amigo del tal reguetón, en las fiestas tomo Ron con Coca-Cola y francamente poco me atraen las mujeres menores de 30 años (tanta puerilidad me espanta). Conclusión: terminé mas viejito que mi papá.
Pero volviendo a Cartagena, hay otras cosas que nos van revelando en que etapa de la vida estamos, y una de ellas son los temas de conversación entre los amigos. Es increíble, pero a pesar de llevar mas de dos años sin estar juntos, uno de los primeros temas que estos genios empezaron a desmenuzar fué el temita aquél del dolor de espalda!!
!!!Háganme el HP favor!!!
El uno resignado, decía que “cargando esta barriga pues que mas se puede esperar”. El otro en tono acusatorio me reprochaba que me les burlara por hablar de lumbagos; “Pescado , es que a ud no le duele la espalda??!!!” me hizo el reclamo, con serios visos de incredulidad e indignación. Obviamente le dije que no. Mi reputación entre mis amigos es que “a pescado no le duele una muela” (bueno, además de la fama de beato).
De estas cosas no se hablaba hace 20 años o más. En esas épocas las conversaciones eran diferentes. Como por ejemplo los viernes en las tardes en mis épocas universitarias, cuando nos sentábamos varios amigos al aire libre en San Carlos a tomarnos unas cervezas y el tema era calcularle la talla del brassier a las niñas que pasaban caminando frente a nosotros por la Avenida Santander de Manizales. Como San Carlos quedaba a media cuadra de la Universidad Católica (a donde todos los angelitos iban a estudiar), material de estudio es lo que sobraba. Con Cuéllar, Richi Marín, Dany Sayago y Fabry habíamos desarrollado un sistema bastante efectivo basado en los movimientos pendulares del área corporal en cuestión con cada paso que la niña daba. La observábamos -detenidamente- para luego debatir y finalmente dábamos el veredicto: 32, 34, o 36. Luego procedíamos a detener al especímen objeto de nuestra actividad científica y le compartíamos nuestra conclusión (esta parte era esencial, pues era la única forma de seguir progresando en nuestra curva de aprendizaje). Calcular la copa del brassier siempre me pareció mas dificil. Para eso Cuéllar si era todo un "sensei".
!!!Esas sí eran conversaciones !!!!
Retomando el asunto de esa infame conversación en Cartagena, algunos dirán que pudo haber sido peor: que afortunadamente el tema era lumbagos y ciáticas, porque donde Carlos Téllez se demore unos añitos más para casarse, el tema termina siendo el de disfunción eréctil.
Confieso que si me duele la espalda. Casi todos los días. He tenido que cambiar de silla en el trabajo y en la casa, y sigo jodido. Me tengo que echar agua caliente justo encimita de la nalga izquierda todos los dias en la ducha. Y a veces al final del día, luego de haber estado sentado frente al computador por un rato, me echo al piso a contorsionarme tratando de aflojar un puto músculo que solo se siente mejor si lo estiro.
Señores, hasta la próxima. Voy pal piso (no se preocupen, es alfombrado).
PD. Y a mis amigas que estén leyendo esto: les puedo asegurar que a todas en algún momento les hice el ejercicio mental de calcularles la talla del brassier. Pero con el tiempo he perdido práctica y algunas de ustedes, reconózcanlo, tampoco son las mismas. Así que ya ni me pregunten; para más detalles búsquense a Cuéllar.
Qué ciudad tan vieja (y bella) es Cartagena. Quisiéramos todos envejecer tan dignamente. Y es que no es sólo cuestión de arrugas, cabezas peladas, abdómenes en delantal o del incómodo "colon irritable". Por mas "abercrombies" o "aeropostales" que nos echemos encima, el efecto calendario es implacable. Recuerdo que cuando estaba en el colegio y veía a los adultos (léase nuestros papás) me hacía una promesa: que yo no iba a envejecer. Me prometía que aunque me pasaran los años, yo sería un adulto chévere: amigo de la juventud y sus modas, incluídas fachas, música, bailes y etc. Yo no iba a ser uno de esos tiestos viejos que se iban a quedar rezagados. La vetustez no sería cosa mía.
Pues obviamente no me “autocumplí” mi promesa... no sólo resulté siendo el más beato de todos mis amigos, sino que además soy poco amigo del tal reguetón, en las fiestas tomo Ron con Coca-Cola y francamente poco me atraen las mujeres menores de 30 años (tanta puerilidad me espanta). Conclusión: terminé mas viejito que mi papá.
Pero volviendo a Cartagena, hay otras cosas que nos van revelando en que etapa de la vida estamos, y una de ellas son los temas de conversación entre los amigos. Es increíble, pero a pesar de llevar mas de dos años sin estar juntos, uno de los primeros temas que estos genios empezaron a desmenuzar fué el temita aquél del dolor de espalda!!
!!!Háganme el HP favor!!!
El uno resignado, decía que “cargando esta barriga pues que mas se puede esperar”. El otro en tono acusatorio me reprochaba que me les burlara por hablar de lumbagos; “Pescado , es que a ud no le duele la espalda??!!!” me hizo el reclamo, con serios visos de incredulidad e indignación. Obviamente le dije que no. Mi reputación entre mis amigos es que “a pescado no le duele una muela” (bueno, además de la fama de beato).
De estas cosas no se hablaba hace 20 años o más. En esas épocas las conversaciones eran diferentes. Como por ejemplo los viernes en las tardes en mis épocas universitarias, cuando nos sentábamos varios amigos al aire libre en San Carlos a tomarnos unas cervezas y el tema era calcularle la talla del brassier a las niñas que pasaban caminando frente a nosotros por la Avenida Santander de Manizales. Como San Carlos quedaba a media cuadra de la Universidad Católica (a donde todos los angelitos iban a estudiar), material de estudio es lo que sobraba. Con Cuéllar, Richi Marín, Dany Sayago y Fabry habíamos desarrollado un sistema bastante efectivo basado en los movimientos pendulares del área corporal en cuestión con cada paso que la niña daba. La observábamos -detenidamente- para luego debatir y finalmente dábamos el veredicto: 32, 34, o 36. Luego procedíamos a detener al especímen objeto de nuestra actividad científica y le compartíamos nuestra conclusión (esta parte era esencial, pues era la única forma de seguir progresando en nuestra curva de aprendizaje). Calcular la copa del brassier siempre me pareció mas dificil. Para eso Cuéllar si era todo un "sensei".
!!!Esas sí eran conversaciones !!!!
Retomando el asunto de esa infame conversación en Cartagena, algunos dirán que pudo haber sido peor: que afortunadamente el tema era lumbagos y ciáticas, porque donde Carlos Téllez se demore unos añitos más para casarse, el tema termina siendo el de disfunción eréctil.
Confieso que si me duele la espalda. Casi todos los días. He tenido que cambiar de silla en el trabajo y en la casa, y sigo jodido. Me tengo que echar agua caliente justo encimita de la nalga izquierda todos los dias en la ducha. Y a veces al final del día, luego de haber estado sentado frente al computador por un rato, me echo al piso a contorsionarme tratando de aflojar un puto músculo que solo se siente mejor si lo estiro.
Señores, hasta la próxima. Voy pal piso (no se preocupen, es alfombrado).
PD. Y a mis amigas que estén leyendo esto: les puedo asegurar que a todas en algún momento les hice el ejercicio mental de calcularles la talla del brassier. Pero con el tiempo he perdido práctica y algunas de ustedes, reconózcanlo, tampoco son las mismas. Así que ya ni me pregunten; para más detalles búsquense a Cuéllar.
Subscribe to:
Posts (Atom)