Thursday, March 21, 2013
Las Sillas son lo de Menos.
A diferencia de muchos que se alegran cuando alguien es hallado culpable por un delito cometido y es condenado a pagar el correspondiente castigo, a mi me cuesta mucho trabajo disfrutar la tragedia ajena. Entiendo y estoy de acuerdo con que se debe impartir justicia, y soy de los que creen que el que la hace debe enfrentar las consecuencias de sus actos. Pero de ahí a que yo pueda sentir auténtica alegría por ello, no. No estoy hecho de ese material.
Hoy es un día que debe ser de tristeza y reflexión para los todos los Manizaleños. El ex-alcalde Juan Manuel Llano ha sido cubierto con medida de aseguramiento, y la de ayer fue la última noche (creemos y esperamos que en un buen rato) que durmió como hombre libre. La acusación es por una serie de irregularidades que llevaron a que se hiciera un negocio chueco con la silletería que se le puso al estadio Palo Grande, que resultó siendo mucho más costosa para nosotros que para otros escenarios deportivos, como es por ejemplo para el estadio de Armenia.
Lo triste del asunto es que cuando uno diga Juan Manuel Llano, uno no va a pensar en las sillas como el símbolo de su desastrosa gestión. Uno se va a acordar de los cuarenta y dos muertos del barrio Cervantes. Uno se va a acordar de las semanas y semanas de Manizaleños sin agua en sus casas, de ciudadanos recogiendo aguas ricas en Cadaverina que filtraban de las tierras del cementerio para consumir en sus hogares. Uno se acordará de la plata que se mandó para Perú cuando se necesitaba priorizar el arreglo del acueducto de Manizales, y que dejó a la ciudad vulnerable a una predecible catástrofe.
En cierta forma a Juan Manuel Llano le pasa la misma que Al Capone. Lo condenan por una nimiedad, cuando uno piensa en todas las otras embarradas, de mayor factura, que tal vez nunca serán llevadas a juicio.
De nuevo repito, es un día triste. Porque cada "líder" que cae, cada funcionario que es encarcelado, es una oportunidad más perdida de progreso para todos. Y porque particularmente en Manizales esto se está volviendo cada vez mas frecuente.
Tenemos una ciudad excluyente, donde el talento local tiene que emigrar porque los 4 o 5 apellidos que gobiernan la ciudad y que quitan y ponen, no dejan jugar al negro. Y para peor, las azucenas (o mejor, azucenos) con las décadas se han ido pudriendo.
Hay mucho más por qué llorar que por unas simples sillas.
Tuesday, March 5, 2013
Y se murió el buen Hugo Rafael.
Hace 4 horas, aproximadamente, murió Hugo Chávez Frías. Al menos esa es la versión oficial. Si en verdad es así el tipo duró como 2 meses más de lo que yo le había calculado. Yo había dicho que no llegaba al 2013, pero es que hasta para morirse fue cabeciduro.
Obviamente, ya salieron los viudos (y viudas) a hablar de él como "gran revolucionario" y Piedad Córdoba a hablar de las "revoluciones pacíficas" que Chávez comandó. No nos digamos mentiras. Ni revolucionario, ni demócrata, ni pacífico.
Tratando de respetar al difunto, las cosas hay que decirlas. Chávez era un bruto. Astuto, pero bruto. Un bruto astuto. No se puede, de otra forma, catalogar a alguien que en 14 años acabó con Venezuela. Tuve la oportunidad de ir a Venezuela en 1992, y era mucho lo que teníamos que envidiarle en ese entonces a los vecinos. Hoy, Chávez deja una Venezuela empobrecida, con las tasas de violencia mas altas del continente y entre las más altas del mundo; una nación políticamente arrodillada a los hermanos Castro y con un vacío de poder consecuencia de su irresponsabilidad al hacerse elegir a sabiendas que se iba a morir. Le mintió de frente al país entero. Regaló a la Argentina, Bolivia, Cuba y Nicaragua las riquezas producto de la billetera petrolera, mientras en su país las infraestructuras eléctrica y vial se fueron de culos. Deja a Venezuela peor de lo que la encontró. Mas que una "revolución", esto fué una "involución".
Ademas de ser un bruto, era un matón. Un Thug, como dicen acá en el norte. Para empezar, golpista. Encarceló a cuanto político opositor apareció en el panorama. Sus ex-compañeros ideológicos y de campaña que lo fueron desenmascarando (y denunciando), también fueron encontrando cupo en las cárceles Venezolanas. Calló a la prensa opositora. Movió tropas a la frontera con Colombia. Amenazó con mandarnos sus "Sukoi" a bombardear Bogotá. Le hizo homenaje fúnebre a Raúl Reyes. Le dió millones de dólares y refugio a las FARC en su territorio. Miles de muertos hubo, a ambos lados de las fronteras, por culpa de su delirante "revolución bolivariana". Así que no me salgan con que era "pacifista".
No hay pesares con su partida. Lo único: incertidumbres y expectativas, aunque por lo visto hoy, las esperanzas son pocas. A bruto muerto, bruto puesto. Ya hoy Nicolás Maduro, al mismo estilo de "el imperio desató el terremoto en Haití" salió con un "el imperio le inoculó el cáncer al comandante". Acaba de inventarse la revolucionara (esa si) teoría del "rabdomyosarcoma inoculable". Si de ese intelecto depende la recuperación económica de Venezuela, están como decimos en mi tierra "cagados y con el agua lejos". Dios proveerá, pero parece que para sorpresa de todos, las cosas allá si pueden empeorar.
Mientras tanto, en las primeras horas sin Chávez, quedan dos cosas claras. La primera es que si hay muertos malos. Y la segunda, que los Cubanos podrán seguir presumiendo de la calidad de sus ciencias médicas, pero no de la de su veterinaria.
Wednesday, February 13, 2013
Caudillos y Borregos.
Nos mataron siete soldados hoy en el Caquetá. Siete valerosos Colombianos que por falta de oportunidades tal vez, o por auténtico amor a la patria (vaya uno saber) terminaron patrullando el monte y la selva Colombiana y hoy concluyeron su periplo emboscados y acribillados por fuego enemigo. Hoy siete familias están de luto. El país está de luto.
En adición, hay 4 soldados más heridos, y otros 10 que aparentemente están desaparecidos.
Lo peor de todo es que el Uribismo usa la máscara hipócrita de una falsa solidaridad con nuestros jóvenes soldados y usa sus desgracias para lograr sus objetivos políticos. Desde el caudillo, hasta sus ciegos y serviles borregos, quieren seguir mandando a nuestros soldados a buscar la muerte y a la vez a matar guerrilleros.
Es la única conclusión lógica a que se puede llegar cuando uno ve a la derecha del país ensañada con el proceso de paz con las FARC. Un proceso que de ser exitoso, implicaría entre muchas cosas no tener que seguir mandando soldados al monte a verle la cara a la muerte. El solo hecho de tener la oportunidad para evitar el predecible baño de sangre que nos espera en las décadas por venir es suficiente motivo para meterle todo el esfuerzo a un proceso de paz, por más difícil que sea.
Que tal si en vez de proclamarnos "solidarios con los soldados de la patria que van al monte a defendernos", mostramos verdadera solidaridad y le metemos la ficha a un proceso de paz para que ese soldado no se tenga que ir al monte a patrullar, a defendernos y a exponer su vida?
Que tal si dejamos la hipocresía? Porque es hipócrita querer seguirle dando plomo a las FARC, pero a la vez pedir que no negociemos más cuando ellos nos tan plomo a nosotros.
Acaso creen los Uribistas que si nos hubiésemos levantado de la mesa hace 8 días, hoy las FARC no hubieran masacrado a nuestros soldados? De verdad son tan miopes para creer que es que nuestros soldados van a las áreas rojas "confiadas porque hay negociaciones con el enemigo" y por tanto las cogen con la guardia abajo como dijo por ahí algún idiota?
De verdad el Uribismo es tan primario e ignorante como para hacerle eco a Claudia Gurisatti, otra lavaperros del expresidente, cuando sale con "Se imaginan a los guerrilleros de las FARC actuando como jueces y fiscales y juzgando a nuestros soldados?"; ustedes de verdad creen que los guerrillos van a la facultad de derecho en el monte y reúnen requisitos para ser fiscales y jueces de la república?
"La Paz si, pero no a cualquier precio". Ahí se resume el problema de la derecha con el proceso de paz. Que al final, el precio de tener que devolver tierras es mucho mas costoso que el de la vida de nuestros soldados.
"Un político es alguien que siempre esta dispuesto a dar TU vida por su país".
Saturday, August 11, 2012
Londres, Pajón y Nuestra Narco-cultura
Para mi los deportistas no son héroes. Parece ser que tengo mi propia idea de lo que es un héroe, porque muchos parecen estar en desacuerdo conmigo. Para mi los deportistas son sobrevalorados, y son pagados en demasía para la función social que realmente cumplen.
Yo no entiendo como tipos sean pagados millones de dólares tan solo por saber manejar un balón con los pies, mientras que otras profesiones con un valor social mucho más alto (profesores, policías, organismos de socorro, o sea los verdaderos "héroes") no sólo son remunerados muy por debajo de su valor social, sino que son los primeros en recibir recortes en su salario (o despidos) cuando una crisis aparece.
Lo entiendo como negocio. Lo entiendo como algo lógico ante los millones de dólares que se mueven alrededor de los deportes que atraen multitudes. Pero filosóficamente se me hace absurdo.
Habiendo dicho lo anterior, es imposible ser indiferente ante los logros de nuestros deportistas en Londres.
Estar lejos del país tiene sus cosas buenas. Por algo estamos lejos. Y de hoy en día es mucho más fácil estar bien enterados de lo que pasa en cualquier parte del mundo. Pero también hay momentos en los que uno quisiera estar allá en la tierrita y en los que no hay internet y "globalización" que valga. Como por ejemplo cuando Mariana Pajón se gana una medalla de Oro y no hay por donde ver la carrera y le toca a uno conformarse con seguir los resultados por twitter.
Así me tocó a mi. Y la expectativa por twitter era toda. Decidí encerrarme unos 5 minutos antes de la carrera en la oficina y me dediqué a darle "refresh"a twitter por ahi cada 15 segundos. El ruido twittero era impresionante. Los mensajes de ansiedad, tensión, optimismo, ánimo, etc se multiplicaban en medida que se acercaba la carrera. Y uno podía sentir a medida que la carrera se iba acercando el nivel de estrés se iba elevando.
Luego sucedió algo que nunca había visto: de un momento a otro hubo un silencio total en tuiter. Nadie posteaba. Y uno sin poder ver la HP carrera. Le daba "refresh" por lo menos cada 2 o 3 segundos a ver si alguien decía que Mariana iba de primera, o de última, o que se había caído, en fin...cualquier cosa; pero el silencio twittero fué implacable y de unos 45 segundos de duración aproximadamente. Nadie hablaba (o mejor dicho, nadie posteaba). Era como si twitter se hubiese congelado.
De repente aparecieron todos los twitteros casi al unísono con mensajes tipo "Oro hijueputas!" y "Mariana mamacita" y otras cosas parecidas; yo también en ese momento "celebré" solo frente al computador dicendo en voz baja "oro hijueputas" y cerrando el puño de mi mano derecha; y de un momento a otro todos éramos Colombianos. Ya no había regionalismos, ni izquierda o derecha, Uribistas o Santistas, etc, etc. Un triunfo deportivo, al menos momentáneamente, había borrado una cantidad de barreras imaginarias que nos hemos dejado imponer y que tienen al país tan dividido.
Fue algo como esto:
Fue algo como esto:
Sigo insistiendo que los deportistas no son héroes. Pero algo que dijeron hoy en Twitter un rato después de que pasaba la euforia (y nos volvíamos seres racionales otra vez) y que me dejó pensando: éstos deportistas son todo lo contrario, son la total antítesis a la mentalidad que nos han dejado 3 o 4 décadas de traquetos, narcos y hampones. Al "todo vale".
Nuestros deportistas se han preparado durante años, han persistido a pesar de repetidas lesiones, falta de apoyo y recursos. Se han hecho a punta de veder empanadas, boletas para rifas y trabajar en construcción: se prepararon para aprovechar la oportunidad cuando se les presentase, y así a todos darnos una lección de dignidad. Nada mas anti-traqueto que esto.
Eso es valioso. Eso es de mostrar. Y eso, tal vez, sí sea de héroes.
Eso es valioso. Eso es de mostrar. Y eso, tal vez, sí sea de héroes.
Sunday, May 27, 2012
Mi encuentro con Cicerón.
A pesar de estar usando todo mi arsenal clínico, yo no le lograba ver lo loco a Cicerón. Hablaba articuladamente y todas las propuestas que me hacía mientras lo seguía por los diferentes corredores del Hospital Psiquiátrico San Juan de Dios de Manizales eran completamente razonables.
Yo lo conocía hace apenas unos 15 minutos, pero el me conocía desde hacía mucho tiempo. Eso era obvio por la forma en que me saludó cuando me bajé del carro. La vida por alguna razón quiso que la mayoría de mis amigos médicos compañeros de carrera terminaran siendo Cirujanos Plásticos o Psiquiatras. Por ello, no era extraño para mi visitar los pabellones psiquiátricos de Manizales.
Ese día en particular iba buscando a Cuéllar, que trabajaba allí en las tardes. No era inusual ver a los pacientes deambulando por todas las áreas de la clínica, incluyendo las áreas públicas. Siendo una clínica donde se trataban casos crónicos, muchos pacientes ya eran asiduos visitantes o incluso vivían más tiempo allí que en sus propias casas. Así que al llegar a la clínica y dejar el auto en el parqueadero se encontraba uno con varios pacientes que se acercaban a saludar muy amablemente.
Ese día apenas me bajé del auto y me dirigía a la entrada principal se me acercó este negro inmenso, más o menos 1.80 metros de estatura, con una gordura evidente y con cicatrices en los pómulos y las cejas. Unos 35 años de edad. Caminaba lentamente hacia mí y tenía la vestimenta de cualquier otro paciente que uno se puede encontrar en una clínica psiquiátrica: un blue jean que probablemente no lavaba hace semanas y una camisa de manga corta dejaba ver parte de su protuberante abdomen negro por su parte inferior.
- Quiubo Doctor!!! Me saludó. No sonreía y ciertamente su aspecto era medio amenazante.
Todos tenemos tendencia a tenerle miedo a los locos. Especialmente los que pueden estar agudamente descompensados de su enfermedad mental pueden ser agresivos, como mi compañera de colegio Elsa Carvajal puede atestiguar cuando un loco le pegó en la espalda en una visita que hicimos a la misma clínica. El loco acusaba a Elsa de robarle "la cachuca" (o sea, una cachucha). Por un tiempo Elsa tuvo como apodo "la cachuca" en el salón. Ella respondía sólo con mala cara y pellizcos de esos "arranca-pedazos".
- Quiubo Doctor!!!
- Quiubo hombre, como estás - le habré dicho. Uno los saluda, les sigue la corriente. En Colombia existe el dicho de que "Doctor es cualquier hijueputa" pero en este caso el tipo auténticamente me reconoció. Yo no lo había visto antes pero era perfectamente posible que me hubiese reconocido en una de mis tantas visitas al pabellón psiquiátrico del Hospital de Caldas.
- Que hace usted por acá Doctor.
-Vengo buscando al Doctor Cuéllar.
- "Yo sé donde está", me dijo. "Está arriba en el segundo piso en la sala de la mesa de pin-pón (tenis de mesa) con un paciente". Si quiere lo llevo hasta allá, doctor.
Mi primer instinto me dijo que mejor siguiera como siempre hacia la recepción y preguntara por él, pero no quise hacerle el desplante, así que dubitativamente acepté. Lo seguí por varios recovecos mientras no le quitaba la mirada de encima, y entre tanto yo me recriminaba: "soy el único huevón que se pone a hacerle caso un loco y me voy a andar un hospital detrás de él" pensé.
- Oigame, y ud como se llama, le pregunté, mientras mentalmente me decía "es que ni mesa de pin-pón deben tener en este HP hospital".
- "Cicerón", me dijo. Algún otro par de preguntas me contestó de manera bastante lúcida.
Llegamos a un área del segundo piso donde efectivamente había una mesa de pin-pón. Había dos pacientes jugando. "Muchachos que se hizo el Doctor Cuéllar" les preguntó Cicerón y uno de ellos contestó que se acababa de ir para el pabellón de agudos. "ah, que embarrada. OK doctor venga lo llevo hasta allá". Yo ya estaba tranquilo: el tipo contestaba adecuadamente las preguntas, la mesa de pin-pón si existía y había testigos de que mi amigo había estado allí donde él dijo hasta hace poco, así que le dije "vamos!".
- Cicerón, y esas cicatrices en la cara de que son? - Le pregunté mientras caminábamos. " Cuando era joven practiqué el boxeo" - me dijo, "pero no era muy bueno y esas marcas me quedaron de esas madereadas que me metían".
Seguimos conversando y yo lo veía cada vez menos loco. De hecho no le notaba lo loco por ninguna parte. Llegamos a agudos. Cuéllar no estaba tampoco allí, pero al preguntarle a alguien que hacía limpieza nos dijo que acababa de dejar el pabellón, pero ni idea hacia donde.
- "Bueno Cicerón, ahora que hacemos"? le dije, ya confiado pero a la vez evaluándolo a ver que me decía.
- Pues doctor, lo mejor que podemos hacer es ir hasta la entrada y llamar al Dr Cuéllar por el alto parlante para que sepa que usted está acá buscándolo".
Ni a mi se me había ocurrido. "Bueno, lléveme hasta allá", le dije, y emprendimos camino. En 3 minutos estábamos llegando. Cicerón se acercó a la cabina donde estaba la ventana para la recepción y le dijo a la niña que si por favor llamaba por alto parlante al Dr Cuéllar que "acá el Doctor lo esta esperando".
"Yo no sé este man que hace acá" pensaba yo; Tengo que decirle a Cuéllar lo bien que está Cicerón".
Mientras llamaban a Cuéllar por el alto parlante, Cicerón regresó a donde yo estaba.
"Oiga Cicerón" - le dije- usted de donde se acuerda de mi?
- Del Once Caldas, Doctor.
Efectivamente, pensé. Mi papá fué de la Junta Directiva del Once Caldas y fueron muchas las reuniones, asados y concentraciones a las que El me llevó hasta que tuve unos 14 o 15 años. Me pareció increíble que se acordara de mi de hace tanto tiempo, y rápidamente hice un recuento mental de las alineaciones del Caldas de todos esos años a ver si había algún Cicerón por ahí.
- Del Once Caldas? - pregunté.
- Claro doctor: usted era el arquero y yo el delantero.
Ese día en particular iba buscando a Cuéllar, que trabajaba allí en las tardes. No era inusual ver a los pacientes deambulando por todas las áreas de la clínica, incluyendo las áreas públicas. Siendo una clínica donde se trataban casos crónicos, muchos pacientes ya eran asiduos visitantes o incluso vivían más tiempo allí que en sus propias casas. Así que al llegar a la clínica y dejar el auto en el parqueadero se encontraba uno con varios pacientes que se acercaban a saludar muy amablemente.
Ese día apenas me bajé del auto y me dirigía a la entrada principal se me acercó este negro inmenso, más o menos 1.80 metros de estatura, con una gordura evidente y con cicatrices en los pómulos y las cejas. Unos 35 años de edad. Caminaba lentamente hacia mí y tenía la vestimenta de cualquier otro paciente que uno se puede encontrar en una clínica psiquiátrica: un blue jean que probablemente no lavaba hace semanas y una camisa de manga corta dejaba ver parte de su protuberante abdomen negro por su parte inferior.
- Quiubo Doctor!!! Me saludó. No sonreía y ciertamente su aspecto era medio amenazante.
Todos tenemos tendencia a tenerle miedo a los locos. Especialmente los que pueden estar agudamente descompensados de su enfermedad mental pueden ser agresivos, como mi compañera de colegio Elsa Carvajal puede atestiguar cuando un loco le pegó en la espalda en una visita que hicimos a la misma clínica. El loco acusaba a Elsa de robarle "la cachuca" (o sea, una cachucha). Por un tiempo Elsa tuvo como apodo "la cachuca" en el salón. Ella respondía sólo con mala cara y pellizcos de esos "arranca-pedazos".
- Quiubo Doctor!!!
- Quiubo hombre, como estás - le habré dicho. Uno los saluda, les sigue la corriente. En Colombia existe el dicho de que "Doctor es cualquier hijueputa" pero en este caso el tipo auténticamente me reconoció. Yo no lo había visto antes pero era perfectamente posible que me hubiese reconocido en una de mis tantas visitas al pabellón psiquiátrico del Hospital de Caldas.
- Que hace usted por acá Doctor.
-Vengo buscando al Doctor Cuéllar.
- "Yo sé donde está", me dijo. "Está arriba en el segundo piso en la sala de la mesa de pin-pón (tenis de mesa) con un paciente". Si quiere lo llevo hasta allá, doctor.
Mi primer instinto me dijo que mejor siguiera como siempre hacia la recepción y preguntara por él, pero no quise hacerle el desplante, así que dubitativamente acepté. Lo seguí por varios recovecos mientras no le quitaba la mirada de encima, y entre tanto yo me recriminaba: "soy el único huevón que se pone a hacerle caso un loco y me voy a andar un hospital detrás de él" pensé.
- Oigame, y ud como se llama, le pregunté, mientras mentalmente me decía "es que ni mesa de pin-pón deben tener en este HP hospital".
- "Cicerón", me dijo. Algún otro par de preguntas me contestó de manera bastante lúcida.
Llegamos a un área del segundo piso donde efectivamente había una mesa de pin-pón. Había dos pacientes jugando. "Muchachos que se hizo el Doctor Cuéllar" les preguntó Cicerón y uno de ellos contestó que se acababa de ir para el pabellón de agudos. "ah, que embarrada. OK doctor venga lo llevo hasta allá". Yo ya estaba tranquilo: el tipo contestaba adecuadamente las preguntas, la mesa de pin-pón si existía y había testigos de que mi amigo había estado allí donde él dijo hasta hace poco, así que le dije "vamos!".
- Cicerón, y esas cicatrices en la cara de que son? - Le pregunté mientras caminábamos. " Cuando era joven practiqué el boxeo" - me dijo, "pero no era muy bueno y esas marcas me quedaron de esas madereadas que me metían".
Seguimos conversando y yo lo veía cada vez menos loco. De hecho no le notaba lo loco por ninguna parte. Llegamos a agudos. Cuéllar no estaba tampoco allí, pero al preguntarle a alguien que hacía limpieza nos dijo que acababa de dejar el pabellón, pero ni idea hacia donde.
- "Bueno Cicerón, ahora que hacemos"? le dije, ya confiado pero a la vez evaluándolo a ver que me decía.
- Pues doctor, lo mejor que podemos hacer es ir hasta la entrada y llamar al Dr Cuéllar por el alto parlante para que sepa que usted está acá buscándolo".
Ni a mi se me había ocurrido. "Bueno, lléveme hasta allá", le dije, y emprendimos camino. En 3 minutos estábamos llegando. Cicerón se acercó a la cabina donde estaba la ventana para la recepción y le dijo a la niña que si por favor llamaba por alto parlante al Dr Cuéllar que "acá el Doctor lo esta esperando".
"Yo no sé este man que hace acá" pensaba yo; Tengo que decirle a Cuéllar lo bien que está Cicerón".
Mientras llamaban a Cuéllar por el alto parlante, Cicerón regresó a donde yo estaba.
"Oiga Cicerón" - le dije- usted de donde se acuerda de mi?
- Del Once Caldas, Doctor.
Efectivamente, pensé. Mi papá fué de la Junta Directiva del Once Caldas y fueron muchas las reuniones, asados y concentraciones a las que El me llevó hasta que tuve unos 14 o 15 años. Me pareció increíble que se acordara de mi de hace tanto tiempo, y rápidamente hice un recuento mental de las alineaciones del Caldas de todos esos años a ver si había algún Cicerón por ahí.
- Del Once Caldas? - pregunté.
- Claro doctor: usted era el arquero y yo el delantero.
Tuesday, February 28, 2012
Hay que Deshumanizar al Toro.
PETA (People for Ethical Treatment of Animals) me cae como una patada al hígado. No por lo que pregonan y representan que en verdad admiro, sino por lo fanáticos. Yo también disfruto de los animales, así me gusten las corridas de toros (si, aunque a algunos anti-taurinos les cueste creerlo, los amantes de las corridas de toros no odiamos a los animales). Siempre tuve mascotas, y si alguien pasa por mi colección fotográfica encontrará muestras de mi gusto por los animales. Me sacan de quicio eso si, aquellos dueños de mascotas que tratan a sus animales como humanos. Llegamos a extremos tan absurdos como de tener "espás" para perros, "psicólogos caninos" para tratarle "la depresión al perrito" y de gastarnos miles de dólares en ortopedista, endocrinólogo, urólogo, gastroenterólogo y en seguros de salud para los animales. La humanización de las mascotas es algo completamente absurdo.
Como claramente dice en ambas definiciones, es claro que el sujeto que está experimentando el dolor debe tener la capacidad de poder procesar en el sistema nervioso el estímulo doloroso, darle interpretación, y de allí entonces al ser consciente de ello producir una respuesta emocional al sentirse lastimado, amenazado, indefenso, vulnerable, etc.
Con el debido respeto, les recuerdo que a fin de cuentas un perro es solo un perro. Así lo humanicemos y le atribuyamos emociones humanas a cierta mirada, meneo de cola, comportamiento o ruido que la graciosa mascota pueda hacer.
Y así mismo, un toro es eso: un toro.
Y acá viene el otro mito: la humanización del toro. En el afán anti-taurino por avanzar su agenda, y ante la falta de argumentos lógicos (ver la anterior entrada de este blog) para sustentar la gran cantidad de falacias que se inventan, bueno es echar mano de otra estrategia, que es la de producir lástima (o "pesar" como decimos en Colombia) por el toro de lidia. Y han hecho esto atribuyéndole características propias del ser humano, como es la del sufrimiento.
"Cómo sufre el pobre torito: Todo ese dolor, como se vomita y asfixia en su propia sangre, que horrible que quede consciente y se dé cuenta de todo a su alrededor después que lo apuntillan y queda cuadriplégico, y lo llevan en el arrastre mientras la gente se levanta a aplaudir".
El sufrimiento ha sido descrito en muchas formas pero en general "es un estado de distrés más o menos permanente experimentado por el sujeto al enfrentar una amenaza percibida como capaz de destruir su propia integridad física o psicosocial, y ante la cual se siente indefenso y vulnerable".
Dolor también tiene su propia definición: "es una desagradable experiencia sensorial y emocional que se asocia a una lesión real o potencial de tejidos".
Como claramente dice en ambas definiciones, es claro que el sujeto que está experimentando el dolor debe tener la capacidad de poder procesar en el sistema nervioso el estímulo doloroso, darle interpretación, y de allí entonces al ser consciente de ello producir una respuesta emocional al sentirse lastimado, amenazado, indefenso, vulnerable, etc.
Entonces la pregunta que sigue es si el sistema nervioso del toro tiene la capacidad de procesar esa información y de producir una respuesta emocional al estímulo doloroso. La respuesta es muy sencilla: si nos atenemos a la anatomía del sistema nervioso central del toro, y en particular a las características de su corteza cerebral (que es donde se desarrollan todas las funciones mentales superiores), entonces la respuesta es no.
La corteza cerebral es donde hay mayor cantidad de neuronas y mayor cantidad de conexiones entre ellas. Son estas neuronas super-especializadas, con sus múltiples sinapsis (o conexiones con otras neuronas) las que permiten reconocer los diferentes estímulos externos, analizarlos, coordinar una respuesta adecuada tanto motora como emocional (llámese tristeza, ira, alegría o miedo, las cuatro emociones primarias).
El problema es que la anatomía nos muestra que la corteza cerebral del toro no tiene el grosor (o sea el número de capas neuronales) que tiene el cerebro humano, y biopsias de tejido cerebral vacuno muestran que el conteo neuronal y el número de conexiones interneuronales son mucho menores que en el cerebro humano.
De hecho, el toro es considerado, entre los mamíferos mayores, como uno de los animales menos inteligentes y mas instintivos que hay.
De modo que las posibilidades de que el toro este en condiciones de ser consciente de los diferentes estímulos ambientales (dolorosos y no dolorosos) son casi que nulas. Si claro, dolor si siente, pero no en el contexto que nosotros entendemos el dolor. Para nosotros el dolor fâsico va acompañado de ansiedad: estamos pensando en porque nos duele, si es algo grave, y si ese es el caso que consecuencias nos puede traer hacia el futuro (lo que se llama el contexto del dolor). El toro en cambio no tiene la capacidad de hacer ese raciocinio. El toro no tiene la capacidad de ponerse a pensar si lo que tiene es una apendicitis o lo que tiene es una espada en su lomo, o de angustiarse si se esta asfixiando en su propia sangre. Sencillamente no entiende. No es consciente de estarse asfixiando, y para el toro no tiene ningún contenido emocional si la asfixia es por sangre o agua o babas. Simplemente se echa como una respuesta instintiva lógica a la falta de oxígeno. Por ello no sufre en el sentido que los humanos entendemos el sufrimiento.
Lo que sucede con muchos anti-taurinos cuando hablan del sufrimiento del toro, es que dicen "pues como no va a sufrir alguien que ve que se está asfixiando en su sangre, o como no va a sufrir alguien que tiene una espada y unas banderillas clavadas" o cuando al toro se le descabella y queda cuadriplégico, pues "como dicen que no esta sufriendo el animalito"; algunos incluso aventureramente dicen que "el toro sabe que se esta muriendo".
El toro NO SABE que es ser cuadriplégico. El toro NO SABE que se esta muriendo. El toro no tiene la corteza cerebral equipada para entender el concepto de muerte, el concepto de cuadriplejía y por tanto no puede angustiarse cuando está en estas situaciones. El toro no tiene la capacidad cerebral para sentirse humillado o triste o iracundo porque lo están arrastrando y todo el mundo está aplaudiendo. No hay componente emocional involucrado. El toro NO SUFRE en ese momento porque no puede racionalizar lo que sucede, y esa es una condición sine qua non para poder sufrir: ser consciente de la situación desesperada en la que se está.
Cuando asumimos que el toro percibe, entiende y se angustia como lo haríamos nosotros, lo que estamos haciendo es humanizar al toro. Atribuírle características que no corresponden a su especie.
Todo lo anterior son verdades a puño. Son evidencias científicas que no resisten discusión alguna.
Para tener una discusión seria, hay que deshumanizar al toro, y de ese modo sacar de la conversación las pasiones, las ideas erradas, y los mitos y leyendas que se han ido afianzando producto de la desinformación patrocinada por el llamado movimiento antitarino. Y termino con el mismo comentario que terminé mi entrada anterior: si es usted un antitaurino, tiene el derecho a querer acabar con las corridas de toros. Pero utilice argumentos serios, no haga de idiota útil.
Thursday, February 23, 2012
Mitos Antitaurinos.
Los humanos tendemos a ser incongruentes e inconsistentes en muchos aspectos del diario vivir. Doblamos nuestras ideologías y convencimientos de acuerdo a la moda o a lo que nos convenga. En otras palabas, somos acomodados.
Y así somos para todo. Incluídos los e-mail en cadena. Nos llegan cantidades, de todos los temas: el niño que se está muriendo, el que lo amenaza a uno con mala suerte si no le da forward al mensaje, las cadenas de oración, o mensajes rosa en Power Point, en fin. Mensajes que sabemos son falsos y por ello automáticamente pasamos a la bandeja de reciclaje. Pero si nos llega un mensaje en cadena, así esté lleno de mentiras e idioteces pero dice lo que queremos oír, a ése si le damos crédito.
Es lo que pasa, por ejemplo, con los mensajes en cadena criticando las corridas de toros. Decía Joseph Goebbels que “Si una mentira se repite las suficientes veces, acaba convirtiéndose en la verdad”. Y a pesar de que estos mensajes llegan por el mismo medio y son del mismo estilo de todos los otros mensajes que nos parecen idiotas, a estos si les creemos. Y de tanto repetir, se han creado una cantidad de mitos antitaurinos que a pesar de no tener lógica alguna, los damos por ciertos sin tan siquiera preguntarnos si de pronto nos están metiendo los dedos en la boca.
Ahí va una lista de las mentiras que puedo recordar en este momento que he leído en esos e-mails:
1. Que al toro se le cuelgan sacos de arena del cuello los días antes de la corrida.
2. Que el toro es encerrado por 4 días en un cajón oscuro sin agua y sin comida para que salga débil, deshidratado y entumecido al ruedo.
3. Que al toro le entierran alfileres en los testículos antes de las corridas.
4. Que al toro le echan vaselina en los ojos para que no pueda ver por la irritación
5. Que al toro le meten tacos de algodón en las fosas nasales para que no pueda respirar.
6. Que al toro le echan irritantes en las pezuñas para que no pueda caminar.
7. Que a los toros antes de la corrida les dan una dieta rica en sulfitos para que les dé diarrea.
8. Que a los caballos de los picadores les cortan las cuerdas vocales para que no puedan chillar de dolor cuando el toro embiste.
9. Que a los toros les muelen los riñones a golpes antes de las corridas.
Estos son los corrales de las plazas de Toros de Valencia (arriba) y de Las Ventas en Madrid a la derecha. En ambos pueden ver a los toros comiendo, o con los comederos al fondo.
Pueden ver la cantidad de espacio que tienen.
Acá permanecen los toros desde que llegan de la ganadería (promedio, 4 días) hasta 3 horas antes de la corrida, momento en que se hace el sorteo de los toros y luego si son pasados a chiqueros. Como podrán ver, para nada estos son cajones donde no se pueden mover, o donde los toros no pueden comer o beber. Y a ver quién es el valiente que se mete ahí a enterrarles alfileres en las huevas a estos personajes. Pago por ver.
Pero además, por favor, pongámosle lógica al asunto: criar toros competentes y que se desempeñen bien en el ruedo es el NEGOCIO del ganadero. De eso viven él y su familia. Ahí hace su dinero. Porque pasa que si sus toros no se desempeñan durante la corrida, los aficionados se molestan y eventualmente nadie les va a comprar sus encierros porque no son atractivos. Y se van a quedar con una gran inversión que no recuperan: al fin y al cabo a un toro desde que nace hay que alimentarlo, pagarle veterinario, medicamentos (y para no agregar por ejemplo todos los gastos de compra de sementales, y tecnología de inseminación artificial que se necesita para mantener una ganadería de toros de lidia); y todo esto por mínimo 4 años, hasta que tenga la edad mínima para ser lanzado al ruedo.
En ese orden de ideas: creen ustedes que un ganadero va a dejar que a sus toros les chucen los testículos, les metan algodón en las ñatas, les echen vaselina en los ojos, les echen irritantes en las pezuñas, les pongan sacos de arena en el cuello, se los dejen aguantado hambre y se los deshidraten, sabiendo que precisamente de que esos toros salgan y se desempeñen depende que el negocito le siga funcionando por muchos más años?
Señores y señoras, espero que con imágenes y con un poquito de sentido común, hayan llegado a la conclusión de que mucho de los que les dicen es falso. Y si usted es antitaurino, y quiere que se acaben las corridas de toros, eso es respetable. Pero por lo menos lleguen a esa conclusión con información de primera mano y basada en la evidencia, no repitiendo mentiras e idioteces. No se dejen ver la cara. .
PD. Hay dos mitos más, pero esos los tengo guardados para la próxima entrada.
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